27 de marzo de 2007

Un restaurante particular

El pasado sábado cené en el italiano Da Greco, situado en los Jardinets de Gràcia, un poco más arriba del Fernández. Es un sitio peculiar. Empezando por su robusta puerta de madera maciza, que parece cerrada a cal y canto. Casi da miedo penetrar en él. Es como si lo hiciéramos en un club secreto, en un lugar prohibido. Una vez dentro, la sensación de irrealidad continúa. Éramos nueve comensales, y nos tocó una mesa que bien podía haber acogido a 14 personas... Una gran araña de cristal dominaba la ovalada mesa, y la decoración rococó, con grandes estatuas, tenía algo de mafia oriental... El lavabo, situado en el piso inferior, también tenía su qué. Un sofá de sky se hallaba junto a un gran mueble de madera antiguo. Curioso... Y en el pasillo para acceder a éste, una gigantesca caja de caudales recordaba que aquello debía haber sido un banco. Incluso quedaba el mueble para depositar los objetos metálicos...
¿Y la comida? Pues una pasta excelente (especialmente los raviolis con ceps) y un risotto mejorable. Pero lo más notable es que nos fueron sirviendo una serie de platos de la carta "para probar", sin cargo alguno. Por tanto, acabamos llenísimos... Pese a todo, opté por probar los postres (un cheesecake delicioso). Y el precio, mucho más barato de lo que imaginaba (no llegó a 30 euros). Un sitio de lo más recomendable...

3 comentarios:

mjk dijo...

Lo que hacen es servir el segundo que hayas pedido y, caso de que quieras probar el de tu vecino, una ración más pequeña (pero gratuita) del mismo. Y viceversa. Por eso siempre hay que pedir platos diversos. Si no recuerdo mal, el chef es hijo del primer dueño del local, y se formó en las cocinas de los grandes restaurantes italianos de Nueva York...

Anónimo dijo...

Milo no tienes ni idea!!!!

mjk dijo...

noooooo, lo que pasa es que no te atreves a confesar que ignoras el significado de "viceversa"... pero tranquilo, es mucho más común de lo que crees...