16 de enero de 2007

Abracadabra


El pasado sábado volví a ver "The prestige", aquí titulada como "El truco final (el prestigio)", de Christopher Nolan ("Memento", "Batman begins"). Ya la había visto en mi última visita a Londres, a principios del pasado diciembre, pero al ser en inglés sin subtítulos se me perdieron algunos detalles que ahora no se me han pasado por alto, al optar por la versión doblada en el incomodísimo cine Coliseum (pese a todo, el más bonito de la ciudad, y la sala sin ninguna duda más adecuada para ver este film de época). Otra cuestión importante es que en esta ocasión ya había terminado el excelente libro de Christopher Priest (editorial Minotauro) en el que se basa. Todo sea dicho, el guión difiere en algunas partes sustancialmente a lo narrado en el manuscrito, pero sin traicionar nunca su espíritu. Recomiendo encarecidamente leer uno y visionar el otro, por descontado.
La película tiene algunos aspectos criticables, como tardar un poco demasiado en ir al grano, y en algunas ocasiones no se acaban de distinguir bien los diferentes saltos temporales, embarullándose un poco (se ha de estar atento). Pese a esto, y que una de las sorpresas finales se puede intuir demasiado fácilmente, "El truco final" es una nueva lección de cine de Christopher Nolan, arropado de nuevo por Christian Bale y Michael Caine (ya presentes en su "Batman"), a los que hay que sumar los siempres correctos Hugh Jackman y Scarlett Johansson (que repiten pareja después de "Scoop"), así como en un pequeño papel secundario el bueno de David Bowie. Esta historia de dos magos de finales del siglo XIX enfrentados a muerte, ambos con un estremecedor secreto a la hora de realizar su mejor truco de magia, tiene mucha miga.

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