17 de noviembre de 2006

Pasta de radio


El otro día me compré una pasta de dientes Licor del Polo, en la que regalaban una pequeña radio (con forma muy parecida al envase). Hace años que no escucho la radio. Antes solía hacerlo, pero la música de radiofórmula era tan patética que lo dejé.
De camino al DIR (voy muchísimo menos de lo que me había propuesto, que no era demasiado...) me llevé el diminuto transistor. Lástima que su calidad fuese tan pésima que las emisoras iban saltando sin previo aviso... Bueno, por menos de dos euros no se pueden pedir milagros. Volveré al vacío herziano...

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