6 de agosto de 2011

Desde Kuching, ciudad curiosa

El pasado viernes por la tarde llegué a Kuching. Pero para seguir el orden cronológico, continuaré donde lo dejé en el post anterior. El jueves 4 desayuné en una cafetería cercana al hotel una especie de tostada con huevo y un batido de chocolate frío. Luego me dirigí al puerto y compré un billete para la isla de Sapi. Tuve suerte, puesto que un barquito estaba a punto de salir y lo cogí por los pelos. Allí volví a alquiler máscara y tubo (aletas no esta vez) y me puse a hacer snorkelling. Y la verdad es que me gustó más que la isla anterior, pese a lo que decía la guía. Habían mejores corales y estuve jugando con los peces payaso (los de "Buscando a Nemo"), que son muy curiosos y no tienen miedo, aunque cuando le ofrecí a uno el dedo del pie me lo mordió (nada grave)! También me quemé la parte baja de la espalda, pese a llevar camiseta, puesto que ésta se me iba subiendo. Comí en un chiringuito de allí arroz (para variar) con carne y verduras, y luego volví un rato al agua. Antes de marcharme estuve hablando con el salvavidas, un joven de Borneo llamado Delton.
De regreso a la ciudad, me duché y fue al cine a ver "El origen del planeta de los simios", que me gustó bastante, y luego fui a cenar al mercado del paseo marítimo. Comí un pescado rojo cuyo nombre ignoro, bastante bueno, y luego me paré a tomar un postre rarísimo hecho de diferentes frutas y gelatinas (no estaba mal, aunque no me lo acabé). Acabé en una discoteca que estaba casi vacía (era temprano) tomándome una cerveza (suerte que era la Happy Hour, porque el precio era europeo). Luego volví al lado de mi hotel, donde en la calle peatonal (con carpa) tocaban música en vivo, aunque con la mala suerte que, justo después de pedir una cerveza, acabaron de tocar.
Al día siguiente me levanté tarde, hice el checkout, y comí en el Rainforest unos calamares con salsa picante excelentes (esta vez pedí tamaño pequeño, que es para una persona...). Tomé un taxi al aeropuerto, donde hablé un momento con unas chicas irlandesas que volvían a Singapur. Ya en el avión a Kuching, una chica que tenía a dos asientos me dijo que no podía utilizar la cámara, cuando me disponía a grabar el despegue. Me fastidió aunque tuviera razón, pero a la hora de recoger las mochilas, le pregunté si quería compartir el taxi y accedió. Había visto por su pasaporte que era alemana, pero me dijo que era medio ucraniana, y que se llamaba Julia. Le dijimos al taxista una pensión que le habían recomendado, y ella se quedó en el dormitorio (vacío) y yo en una nueva habitación sin ventanas (aunque hoy he visto un hotel que tiene habitaciones con ventanas por un precio un poco más caro, y mañana me mudo).

Fuimos a cenar a un lugar llamado Top Spot, una especie de mercadillo de restaurantes de marisco chinos. Y acabamos comiendo arroz con verduras y calamares. Luego dimos una vuelta por la ciudad y como empezó a llover nos refugiamos en un restaurante con vistas al río para tomar algo.
Ya en la cocina del hotel, hablamos con unas chicas holandesas, que nos explicaron cosas de los parques nacionales vecinos, y Julia me recomendó que reservara ya si quería bucear en Sipadan, pues se necesita permiso y es complicado conseguirlo rápido. Estuve mirando precios, y al final me decidí por la escuela que ella me dijo: un pack de tres días y 9 inmersiones (3 de ellas en Sipadan). Salía más barato proporcionalmente que ir un solo día a Sipadan. Pero a la hora de pagar, tuve problemas con la Visa y no pude hacerlo, aunque en teoría me guardan la reserva.
En la cocina también estuve hablando luego con una pareja alemana, que me recomendó no quedarme a dormir en el parque de Bako, como quizás pensaba hacerlo.

Esta mañana he desayunado tostadas y té en el hotel, y luego he llevado mi colada a la lavandería, y he reservado un viaje para ir a ver mañana los orangutanes en un centro de rehabilitación cercano. Luego me he paseado a lo largo del río y por la ciudad antigua china, y he comido en un sitio muy chulo (el antiguo palacio de justicia) pero lentísimo.


He continuado el paseo y he visitado el museo de Sarawak, que era gratis y estaba muy bien. Habían animales de todo tipo disecados, y miniaturas de las casas típicas indígenas. Luego me he metido en otro museo vecino, dónde he pagado 4 ringits (1 euro) por vez la exposición más aburrida de mi vida: fósiles de árboles. Un coñazo que no ha durado ni cinco minutos.
Tras cambiar dinero y tomarme un coke float (helado de vainilla con coca-cola), he cruzado el río en un Tambang (barquito pequeño de pescador) para ir a ver el fuerte Margarita. Estaba cerrado pero la excursión ha valido la pena. De vuelta, he mirado varios hoteles vecinos, y he encontrado uno con ventana en la habitación...


Luego he regresado al hotel a ducharme y he preguntado por Julia, pero me han dicho que se había marchado esta mañana. También he comprado por internet todos los vuelos internos que haré.
He cenado en un restaurante recomendado por la guía (y muy cercano al hotel) unas gambas con salsa de cacahuete buenísimas, y me he acercado a los bares de marcha, pero sólo habían jóvenes malayos (pijos), y me he tomado una cerveza rápida en un sitio un poco más tranquilo.
Mientras escribía esto, en la cocina he conocido a un vienés muy simpático, Radiek, y he quedado con él para ir juntos al parque de Bako (si compartimos el barco entre más gente sale más barato).
Mañana veré los orangutanes, el lunes iré a Bako y el martes seguramente a otro parque nacional. El miércoles ya volaré a Miri, para ver las cuevas de Niah.

1 comentario:

mir dijo...

vull cronica amb d&j !!!!!!!!!! :)