8 de diciembre de 2006

"El camino de los ingleses": abominablemente pretenciosa


Ayer por la tarde vi la segunda película de Antonio Banderas como director. Su debut detrás de la cámara, "Crazy in Alabama" (1999), fue un notable film protagonizado por su mujer Melanie Griffith y rodado en los Estados Unidos. Pero ésta, la primera rodada en España, es una caída en picado. Una cinta completamente fallida, y eso que tiene algunas imágenes muy bellas. Pero la narración y el estilo adoptado por Banderas se hace a todas luces cargante, exagerado, y muy muy pretencioso. Lo que podría haber sido una sencilla historia de adolescentes que descubren el amor se convierte en una plomiza y presuntamente obra poética de franca vergüenza ajena. Seguro que a algún cursi le gustará, pero yo estuve tentado en repetidas ocasiones de largarme de la incómoda sala 4 del Lauren Universitat (antes cine Pelayo).
Además, llegué cuando el film ya había empezado (los trailers no fueron tan largos como siempre), y no di crédito a lo que veían mis ojos. Una larguísima y demasiado estilizada secuencia onírica que me sacó de mis casillas. La primera mitad de la película pudo conmigo. Aparte de la voz cargante del narrador, un Fran Perea irreconocible (por suerte), la música omnipresente y machacona era lo más molesto de todo. En la parte final la cosa mejora, aunque sigue habiendo una grandilocuencia tremendista fuera de lugar. Banderas se la ha jugado, y pese a saber promocionar la mar de bien su película, estoy seguro que el público no le perdonará sus excesos. "El camino de los ingleses" ya figura en mi lista de las cinco peores películas de este año. Se lo ha ganado a pulso.

2 comentarios:

Harto de cargar cajas dijo...

Ei!!!

Puto Banderas!!! Es creu Orson Welles o què?

Per cert, aquest diumenge Gary Louris i Jesse Malin (entre d'alters cantautors americans) a Mataró, truca'm si t'apuntes.

Hugo dijo...

Hola Ruben. Doncs no crec que vagi, però aquesta nit amb el Pitus anem a veure Nashville Pussy, a l'Apolo. Si et vé de gust ja saps. Ànim amb el trasllat!