
Ayer vi la cuarta entrega de Harry Potter en el cine más incómodo de Barcelona, el por otra parte bellísimo Coliseum. Y es que la nostalgia me vence, y pese a las dos horas y media de proyección, me apetecía mucho volver a un local donde he disfrutado de films tan memorables como la primera parte del mismo Potter o la sublime Los Cazafantasmas...
Elegí el lunes para evitar las hordas de críos que debían inundar las salas este primer fin de semana (y que sin duda seguirán hasta navidad). Pero creo que si tuviera veinte años menos, la película me acojonaría tanto que me lo haría todo encima. Pues efectivamente, "Harry Potter y el cáliz de fuego" es la más oscura y terrorífica de la saga. Eso a mí me encanta, ¿pero y a los niños a los que supuestamente va destinada?
De todas maneras, tengo que decir que es la entrega que más me ha gustado. ¿Por qué? Bueno, aparte de sus logrados efectos especiales (excelentes la larga escena submarina o la recreación del gigantesco y tenebroso laberinto), lo mejor de todo es ver como los tres protagonistas de la función (Harry, Ron y Hermione) entran de lleno en la temida adolescencia... Sí señores, ya tienen nada menos que 14 primaveras, edad difícil donde las haya. Y el primer baile de Navidad se encuentra a la vuelta de la esquina... Eso implica buscar una pareja para acudir a él, y la tarea no es fácil para los dos jóvenes y atribulados aprendices de mago. Para Hermione es otra cosa, claro. Ellas maduran antes, y curiosamente casi siempre suelen elegir a acompañantes más mayores). Al pobre Harry le da un corte terrible pedirle a la guapa Cho Chang que vaya con él... Y Ron se desespera al no encontrar libre a su amada Hermione. Sin duda la frase antológica de la película es la advertencia que el primero le hace a ésta, sobre su pareja de baile: "él quiere más que tu amistad...". Y qué decir del baño que se toma un pudoroso Harry, que se va tapando sus partes íntimas con la espuma del agua al ver aparecer el espíritu de una antigua alumna...
En fin, no he leído los dos siguientes volúmenes de sus aventuras (las ochocientas páginas me hacen atrás), pero espero que los conflictos sentimentales vayan a más en los siguientes films. Como bien anuncia el profesor Dumbledore al final de ésta, "tiempos oscuros se avecinan". ¡Ja!